Pero, a veces, nos petrificamos y sentimos que no podemos retomar el salto, o que es mejor esperar… Y vemos pasar a la gente, que todos saltan, saltan acompañados, sonrientes y vivos. Y lo que vemos se transporta al tiempo que nos envejece, que nos encadena a nuestra propia sombra, a una seriedad inconfundible que no se corresponde con nuestra edad biológica. Y olvidamos lo que es dar saltos aunque, para otros, no hayamos dejado de saltar. Y es que “lo esencial es invisible a los ojosâ€â€¦
Yo solo espero a que mi intuición me empuje al abismo en el momento oportuno. O puede que esto solo sea una excusa porque, en realidad, tema al viento, como La Rosa de El Principito.
Espero que te guste.
Besitos :)
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